Hoy intenté

⊆ 20:07 by Sant | . | ˜ 1 comentarios »

Hoy intenté hacerte un poema
Derrochar con palabras todo mi ser
Con imágenes románticas de un amor
Que sonara dulcemente cuando te lo dijese.

Pero en cambio solo salió sentimiento
Sin razón ni estructura, buenos y malos
En mi mente giraron situaciones, silencios
Vi el pasado como si fuera presente y no estabas.

Tan terrible fue mi miedo cuando lo entendí
Que quise correr, escapar a mi hogar
Pero tu recuerdo, de tu llegada a mí, me atrajo
Y comprendí, que lo pasado me llevo a ti.

Hoy intente crear lindas palabras de amor
Que te demostraran mi extraña forma de querer
Pero no alcance a redactarlo con precisión
Y todo me pareció burdo para describirte.

Así al final termine hablando de mi
Y al hacerlo lo hice de ti, de los dos
Y mi proceso de perderme otra vez, de dejar de ser uno
Empezó al entrar por una puerta gris.


La balada del fin del mundo.

⊆ 14:45 by Sant | . | ˜ 0 comentarios »

Llegó el tiempo de morir, según dios,
El mundo reclama y se acongoja, infelices
Pero no suplica, en cambio se encoleriza
Herejes creyentes en símbolos equivocados.

Su maldad los empuja a inventar
A intentar derrocar a un dios visible
Las naciones se unen obedeciendo a la avaricia
Y los ángeles del viento cantan un réquiem.

“Nuestras lagrimas de fuego limpiaran la tierra
La cólera de nuestro rey es temible
Y nuestra pena enorme, para con los mortales
Cuya maldad los condena” cantaban los ángeles.

“¡Marchen! Hacia el infierno en la tierra
¡Destruyan! A ese que se atrevió a mandarnos
¡Marchen!” gritaban los generales
Su odio era tan solo equiparable a su miedo.

Y dios se burlaba, tranquilo, esperándoles
Sentía bajo sus pies el temblor de la tierra
Millones de hombres marchaban hacia él
Y él los aplacaría con un poder terrible.

La risa de dios se escuchó por todo el mundo
Los humanos se llenaron de temor de muerte
Así dios terminó con ellos, por su arrogancia
Y por última vez, dios rió.
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lista para perder libertad?


La playa.

⊆ 13:40 by Sant | . | ˜ 0 comentarios »

Veo mi barca, sucia, roída por el tiempo,
Aun flota, por gracia divina flota,
Perdí mi cruz, el hastió era demasiado,
Hace ya un año, que nada fue como antes.

La playa me da una fría bienvenida,
Ya no me reconoce como suyo,
Tomo mis pocas cosas y me adentro,
A mi sueño, a mí mismo.

Solo veo plantas, nadie vive aquí,
Nunca nadie ha vivido aquí,
Hay gente, si, pero no son reales,
Imágenes que repiten historias.

En lo más profundo de la playa,
Esta lo que llaman mi yo,
Ese que nunca saldrá al mundo,
Más allá de la prisión de agua.

Ese yo que me da problemas,
Que quiere escapar y ser libre,
Pero que vive esclavizado por mí,
Tiranizado por mi mente.

Ahora, ante él, mi corazón se acelera,
Aquí acabara, lo matare y con él,
Toda la isla morirá, no sé qué pasará,
Pero del otro lado hay esperanza.

Él lo nota, se trata de defender,
Es inútil, ya todo acabo, mi barca,
Mi playa, mi corazón, mi yo,
Se extinguen en la nada del mar.


Crónica de un sueño de luna.

⊆ 21:46 by Sant | . | ˜ 1 comentarios »

En un pequeño bosque en los lindes de los tiempos, hace ya tanto que no existe casi ninguna especie que lo recuerde, había un pequeño conejo que no hacía otra cosa que permanecer recostado bajo un gran árbol, tres ratones pasaron junto a él y le preguntaron:
-¿Qué haces ahí, conejo, cuando deberías correr hacia el sur? –el pequeño ser por toda respuesta se revolví en el suelo y produjo un leve gruñido, sin más los ratones prosiguieron su camino. No paso mucho tiempo, muy a pesar del conejo, cuando una pequeña gacela se le acerco muy preocupada, tenía una pierna herida y miraba constantemente por donde había venido, le pregunto al conejo:
-¿Qué no piensas correr? Él ya viene –sin embargo nuestro amigo ni abrió los ojos, ante tal situación la gacela emprendió su camino lo más rápido que podía debido a su herida. Así pasaron muchos animales primigenios, claro hasta que Él llegó, al ver al conejo tan cómodo decidió sentarse junto a él, arranco con sus manos un pedazo de madera y empezó a darle forma con un objeto filoso que parecía un hueso, el conejo seguía recostado pero estaba consciente de quien se encontraba a su lado, abrió los ojos y vio el cielo negro, nada ni estrellas ni luna existían aun, solo había vacio mas allá de la tierra, Él vio como el pequeño conejo miraba hacia el cielo y le preguntó:
-¿no crees que es un poco triste? Por mucho tiempo he pensado que poner allá arriba pero nada interesante se me ha ocurrido –después volvió a quedarse callado, concentrado en la figura que sus hábiles manos estaban creando, el conejo le escuchó y reflexionó sobre su pregunta, a él tampoco se le ocurría nada que valiera la pena colocar allá arriba, sobre todos ellos, por fin el conejo habló:
-¿Qué tal si pones almas? –Él inmediatamente dejo de tallar su madera, volvió la cabeza hacia el conejo con una extraña mueca, claramente lo había pensado- si, lo sé, ¿las almas de quien, cierto? –El conejo pensó cuidadosamente sus próximas palabras- ¿Qué tal las almas de todos esos que mataste en tu paso por aquí? Sería un bonito lugar para que ellos descansen ¿no?
Él pensó la idea del conejo, le gustaba no recordaba el número de seres que había matado, coloco los dos objetos que sostenía, se levantó y puso sus manos en el cielo oscuro y dijo:
-yo que con estas manos les he dado muerte, ahora los libero de mi para que descansen y que toda alma que muere se una a ustedes –de sus manos empezó a salir luz tanta que el conejo cerró los ojos y ocultó la cara, después de un gran rayo de luz Él volvió a sentarse y retomo su talla, el conejo abrió los ojos y miró asombrado el nuevo cielo, vio que era hermoso y su corazón se llenó de alegría al ver a sus congéneres tan felices.
Él por fin terminó su pequeña escultura era una especie de mono solo que mas alto y que caminaba en dos patas, no tenía mucho pelo, Él le miraba con tanto amor que el conejo sintió curiosidad por saber que era aquella cosa, así que se lo preguntó, y Él se lo dijo:
-El es mi hijo, sé que no se parece a mí, pero si a su madre, sé que no tiene mis fuerza pero conseguirá lo necesario para vivir, lo único que me pesa es que no tiene los conocimientos de su madre, y creo que no la respetara, ya que no la reconocerá –Él decía estas palabras con una extraña mezcla de tristeza y alegría, el conejo se sintió triste por este nuevo ser, así que decidió proponerle algo a Él.
-Aquí solo hay oscuridad, incluso las almas siendo tantas no pueden iluminar bien esta tierra, me gustaría unirme a ellas para iluminar mas a tu hijo, porque me he enamorado de él y su graciosa figura –Él miro con amor al conejo y asintió, tomo al conejo y le elevo hasta los cielos, no le mató, sino que lo convirtió en algo mayo que cualquier otra alma, ya que el conejo se había sacrificado por alguien a quien amaba.
Cuando Él vio el gran astro donde había quedado estampada la figura del conejo se alegró, tomo el pedazo de madera en forma de su hijo y regreso por donde había llegado, queriendo despertar en su hogar, con su esposa y, esperaba Él, con su pequeño hijo.


Requiem Lullaby

⊆ 22:22 by Sant | . | ˜ 3 comentarios »

El invierno había llegado a la villa, y una fina capa de nieve cubría todo, durante ya varios años, Lei iba al cementerio cada vez que la primera nevada llegaba. Era un cementerio enorme, con grandiosas criptas edificas en amor a los seres que habían abandonado la tierra, pero Lei no iba a una de dichas criptas, ella caminaba hasta el final cementerio, donde una simple lapida designaba el lugar de entierro, a su lado un solitario árbol crecía, debido a la nieve tenia por hojas copos de nieve, la vista era maravillosa.
Lei caminaba hasta una pequeña banca, limpiaba la nieve y se sentaba, por horas recordando a la persona fallecida, su único amor, mientras lagrimas se formaban en sus ojos su boca empezaba a entonar una canción, una vieja canción de cuna.


No existe final en este mundo,
Duerme, mi amado,
Tu vida continua,
Has nacido, y has vivido,
Dirás de mi canción de esperanza, ¿no es así?
Por la eternidad,

Ofrezco estas lágrimas,
Las palabras de un nuevo amor,
Gracias por los encantadores días,
Dentro de mis sueños,
Agradezco el que nos hayamos conocido,
Por toda la eternidad.

Después de terminarla, Lei se levantaría, iría a la lapida y marcaria otro rayón sobre ella, así contando las veces que había ido allí, treinta y cuatro, volvió a leer el epitafio, aunque lo sabía de memoria: El final no es hoy, es cuando los dos dejemos de existir.
Sonrió a la memoria de su esposo diciendo esas palabras en su oído, regreso por el camino que había seguido para entrar, y al ver una pequeña lapida se detuvo, no la recordaba, leyó el epitafio: No elegimos el tiempo de partida, pero si como queremos tomar el tren. Volvió a sonreír, pero por algo diferente, no comprendía bien pero sabía que esa era la última vez que vendría al cementerio, por lo menos por su propio pie.
Durante ese último año Lei vivió en paz, con sus nietos y sus hijos, dijo a todos cuanto los amaba y siguió viviendo la vida al máximo, a lo máximo que sus setenta años podían darle, claro.
Un día antes del aniversario luctuoso de su esposo, antes de ir a su cuarto, se despidió de su hijo menor entregándole unos documentos, sonrió ante la cara de desconcierto de su hijo, le encomendó no abrirlos por ahora, subió a su cuarto, abrió el closet tomo una camiseta vieja de su esposo (que se resistía a tirar), se la puso y así fue a dormir, con su olor llenándola, había elegido tomar el tren con amor en su corazón y su olor envolviéndolo todo.
Al día siguiente Lei fue enterrada junto a su esposo, justo entonces empezó a nevar levemente, una de sus nietas comenzó a cantar la canción de cuna, su padre la recordaba, una canción simple, escrita por una madre moribunda a su hijo recién nacido, en sus brazos, era triste pero llena de esperanza, esperanza por lo que habría de venir, por el futuro incierto.
Ahora viendo a las lapidas de sus padres entendía el porqué del epitafio que su madre había elegido, rezaba solamente: y así, volvemos a existir.
Cuando el servicio había terminado, dos pequeños espíritus aparecieron bajo el árbol, se miraron y se reconocieron, así por siempre existirían, bajo la sombra de un pequeño árbol sin hojas.


Despertar viviendo amor.

⊆ 22:04 by Sant | . | ˜ 0 comentarios »

Con Morfeo de aliado mi mente surca,
Un mar que ni siquiera tiene sentido,
Mi barca se ha roto y me hundo,
La nada corrompe mi corazón.

Es tu ausencia, ella me destroza,
Tu imagen se dibuja para mí,
Allá por donde detenga mis ojos,
Y solo veo una cosa, amor.

Me distraigo, no pongo atención,
Todo se mueve tan rápido, duele,
Mi calles solo tienen recuerdos,
Mis ojos solo miran en blanco.

Ya había caminado por aquí,
Ya había visto a esa pareja besarse,
Ya había tenido este presentimiento,
Nunca igual, siempre cambiante.

Por segundos, minutos, horas,
Que me odiaste, que me quisiste,
Por días, meses, y nada más,
Que me extrañaste, solo algo deseo.

Que ya no camines por esas calles,
Llenas de errores, tristeza y lagrimas,
Y si alguna vez tropiezas, mi sonrisa,
Te infunda amor, y te levantes.

Quiero que respires amor, lo sientas,
Que notes el vínculo intangible,
Esa cuerda que nos une con todo,
Que te une conmigo, desde que te conocí.

Parecen miles de años, pero solo son
Unos cuantos días, que tu sonrisa era mi todo,
Ahora siento, que no existe mal alguno,
Que no tenga solución para nosotros.

Ya lo decía el alumno del orden, relativo,
Mi tiempo aquí está por acabar, el nuestro,
Al contrario está por comenzar, y así,
Nada habrá más que nuestro amor.

Y estaremos despiertos, conscientes,
Viviendo nuestro amor.
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parafraseando, viviendo y sintiendo, nada como eso non? XD


Hoy amaneció dos veces.

⊆ 13:52 by Sant | . | ˜ 5 comentarios »

En mis sueños los tuyos se dibujaban,
Y el frio de la montaña se olvidaba,
Allí en una cama, en tus brazos,
Todo, el mundo, la gente, se perdía.

Sentía tu cuerpo junto al mío,
Miraba por la ventana como,
El alba se dibujaba, era feliz,
Vi el sol, ¡sonreía! Por nosotros.

Tú te removiste en la cama,
Me di la vuelta para verte despertar,
Vi tu cara serena, con una tranquilidad,
Tus ojos se abrieron, me vieron.

¡Y volvió a amanecer solo para mí!
Afuera el mundo recibía la luz,
Pero yo allí adentro recibía tus labios,
Tu sonrisa coronó todo, y éramos felices.

¡Espera! No te levantes, no te muevas,
Solo quédate aquí conmigo, en la cama,
No digas nada, solo quiero sentir tu presencia,
Y en el silencio perderme y encontrarme.
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esto si es extraño! este no es un sentimiento mio! pero no se, me nacio escribirlo, se que mi bro lo entendera...

y a ella la extraño! =D
dos entradas por el precio de una!! jajajaja
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Existía hace tiempo un espíritu errante, que por donde pisara todo florecía por un momento y después perecía, este espíritu gustaba de jugar por la tierra, conociendo gente, reflejándose en sus ojos por un instante, para luego salir huyendo, no huía por miedo, huía hacia su libertad ya que odiaba las cadenas y cualquier cosa que le mantuviera atado.

El amaba correr por su bosque de lluvia, por su ciudad abandonada, roída por el tiempo, rondaba por las noches un alto claro donde veía la luna hermosa y le cantaba hermosas canciones que nadie entendía.

Pero este espíritu en toda su libertad conoció una pequeña y frágil ave, un ruiseñor de hermoso canto, al espíritu le gustaba seguir al ruiseñor allí por donde él volara, libre, sin cadenas en sus alas, ninguno estaba atado y sin embargo elegían estar cerca. El extraño canto del espíritu agradaba al ruiseñor que a partir de su tono improvisaba una canción hermosa que todo el bosque disfrutaba. Después de un tiempo el espíritu se dio cuenta que (contrario a lo que pasaba antes) la tierra que pisaba daba vida a flores pero estas ya no perecían, sino que quedaban en un eterno esplendor, así al final el bosque se lleno de flores, así que incluso si el espíritu no podía ver al ruiseñor o escuchar su canto, podía oler a las rosas que le recordaban al ave. Y era feliz.
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jejeje no tiene titulo! pero es para ella n_n

gracias a los que firman!